RINCÓN DE ENFERMERÍA:

 

EL SEGUIMIENTO POSTOPERATORIO DESDE ENFERMERÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA EN EL MEDIO RURAL: UNA CUESTIÓN DE EQUIDAD Y CONTINUIDAD DE CUIDADOS

Gabriela Triana Gutierrez
Enfermera Centro de Salud Z.B.S “Villadiego”.

Rev Acircal. 2026; 12 (2): 32-33.

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En el medio rural, muchas intervenciones quirúrgicas se realizan en hospitales de referencia, mientras que una parte importante del seguimiento postoperatorio recae en la enfermera de atención primaria. A partir de una experiencia profesional en un centro de salud rural, este artículo reflexiona sobre el valor de dicho seguimiento que muchas veces parece tratarse como un simple trámite, cuando en realidad forma parte esencial del proceso quirúrgico.

La atención primaria ofrece una asistencia cercana, continuada y adaptada al contexto de cada persona. Esta función adquiere especial relevancia en los entornos rurales, donde las distancias, las dificultades de transporte y el envejecimiento de la población pueden dificultar el acceso a las revisiones hospitalarias.

Aunque la cirugía ambulatoria se realiza habitualmente en hospitales de referencia, la recuperación continúa en el domicilio una vez finalizada la intervención. La vigilancia de la herida, la realización de curas, la identificación temprana de complicaciones, el control de las molestias y la resolución de dudas son actuaciones fundamentales para una recuperación segura.

Una experiencia cotidiana de cuidados.

Recuerdo con claridad el día en que retiré los puntos de sutura a un paciente intervenido de una hernia inguinal dos semanas antes en el hospital de referencia situado a unos cuarenta y cinco minutos de su localidad.

Acudió a la consulta con su ropa de trabajo habitual y parecía más preocupado por las molestias del calor que por la propia herida. Tras retirar el apósito, valoré la evolución de la incisión y le pregunté por su estado general. Con naturalidad, comentó lo mucho que agradecía no tener que desplazarse de nuevo al hospital para una revisión que podía hacerse en su centro de salud.

Era una actuación rutinaria, pero esa consulta me hizo reflexionar sobre el valor de una atención cercana. La valoración de la herida, la identificación de posibles signos de infección y la educación sanitaria facilitaron su recuperación y permitieron adaptar las recomendaciones a sus circunstancias personales y laborales.

El valor de la atención cercana

Una intervención adecuada permite detectar de forma precoz posibles complicaciones y resolver dudas. También sirve para comprobar si la persona ha entendido las recomendaciones recibidas y si realmente puede aplicarlas en su domicilio.

La enfermera de atención primaria conoce de antemano la situación familiar, las condiciones de vida y las posibilidades reales de autocuidado de cada paciente. Esa información permite dar recomendaciones realistas, ajustadas a lo que cada persona puede hacer en su casa.

La cercanía también tiene una dimensión social. Para las personas mayores o con movilidad reducida, acudir al hospital implica depender de terceros, buscar un acompañante o recorrer largos trayectos por carreteras secundarias. Cuando la situación clínica lo permite, seguir el proceso desde el centro de salud reduce esa carga, tanto para el paciente como para su familia.

Para que este modelo funcione con seguridad, la coordinación entre el hospital y la atención primaria es imprescindible: la enfermería necesita información clara sobre la intervención, las recomendaciones al alta, los signos de alarma y los canales de contacto con el equipo hospitalario. El teléfono o la teleenfermería pueden complementar el seguimiento presencial, pero no sustituyen la valoración directa ni la derivación al hospital cuando hay signos de complicación.

Una cuestión de equidad

La recuperación no termina cuando el paciente sale del quirófano, y no debería depender de la distancia que lo separa del hospital. Al paciente intervenido no le hacía falta un discurso sobre equidad: le bastaba con no tener que coger el coche otra vez para que le revisaran una herida que se puede valorar en su propio pueblo.

Ese gesto, repetido cada semana en cientos de consultas rurales, es la equidad de la que tanto se habla en los documentos y tan poco se nombra en la práctica. Aunque la cirugía se haga en el hospital, los cuidados continúan en el domicilio y en la comunidad.

Gabriela Triana Gutierrez
Enfermera Centro de Salud Z.B.S “Villadiego”
C/ Reyes Catolicos, s/09120 Villadiego

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