ARTÍCULO ESPECIAL:

 

EXPERIENCIA DE UNA CAMPAÑA QUIRÚRGICA EN UGANDA

AUTORES Y FILIACIÓN:
Autor principal: Nerea Muñoz Plaza, Licenciado Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Burgos.
Coautores: Cristina Clare Gallego de Largy, (1)Licenciado Especialista en Ginecología, u2)responsable de campañas ginecológicas y odontológicas de la Asociación Idiwaka.
Ampaire Egidius, Médico del Padre Pio Health Center IV de Kamwenge.

Rev Acircal. 2026; 12 (2): 19-31.

Palabras clave: Cirugía general; Cirugía global; Cooperación internacional; Uganda; Atención quirúrgica; Educación médica.

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INTRODUCCIÓN:

El acceso a procedimientos quirúrgicos seguros y asequibles constituye una parte esencial de la atención sanitaria. La Comisión Lancet sobre Cirugía Global identificó la cirugía como un componente indispensable de los sistemas de salud y puso de manifiesto la magnitud de las desigualdades existentes en el acceso a procedimientos quirúrgicos, particularmente en países de ingresos bajos y medios (1). La Organización Mundial de la Salud considera asimismo la atención quirúrgica y anestésica un componente fundamental de una atención primaria integral y de la continuidad asistencial, incluyendo la atención urgente, crítica y operatoria (2).

En los entornos rurales con recursos limitados, las dificultades de acceso a la cirugía no dependen exclusivamente de la disponibilidad de especialistas o de equipamiento. Las barreras económicas, geográficas y relacionadas con el transporte pueden condicionar de manera importante la posibilidad de recibir tratamiento. A ello se añaden limitaciones diagnósticas, escasez de material quirúrgico, medicamentos e infraestructura anestésica y dificultades para mantener un seguimiento postoperatorio adecuado.

La cooperación quirúrgica internacional ha evolucionado progresivamente desde modelos centrados exclusivamente en la prestación asistencial puntual hacia iniciativas que pretenden combinar la atención directa con el fortalecimiento de los sistemas sanitarios locales. Las revisiones de las asociaciones quirúrgicas internacionales han señalado como elementos relacionados con la sostenibilidad la participación local, la colaboración multidisciplinar, la educación y formación, la medición de resultados y el intercambio bidireccional de conocimiento (3,4).

El Padre Pio Health Center IV se encuentra en Kamwenge, una zona rural de Uganda. Se trata de un centro construido por África Directo en 2011, gestionado por una congregación religiosa llamada “Evangelizing Sisters of Mary” y con financiación intermitente procedente de distintas organizaciones no gubernamentales. El centro dispone de un único quirófano y de recursos limitados para el diagnóstico, la anestesia y los cuidados perioperatorios.

En octubre-noviembre de 2025 se desarrolló en este centro la primera campaña quirúrgica con la Asociación Idiwaka, adjunta al programa sanitario de cribado de cáncer de cuello uterino previamente desarrollado por un equipo de Ginecología desde 2022. El objetivo de la campaña fue doble: proporcionar tratamiento quirúrgico de patologías sencillas susceptibles de resolución en el propio centro y formar al personal sanitario local para favorecer la continuidad de esta actividad tras la finalización de la misión.

El objetivo del presente estudio es describir la actividad quirúrgica desarrollada durante esta campaña, las características del entorno asistencial, la adaptación de las técnicas quirúrgicas a los recursos disponibles y la experiencia de capacitación y organización del personal local.

MATERIALES Y MÉTODOS:

Diseño y ámbito del estudio
Se realizó un estudio observacional descriptivo de la actividad desarrollada durante una campaña quirúrgica por parte de los especialistas en Cirugía General realizada en el Padre Pio Health Center IV, Kamwenge, Uganda. La misión se desarrolló entre el 22 de octubre y el 3 de noviembre de 2025. La actividad quirúrgica se desarrolló en 8 jornadas efectivas, con una carga asistencial limitada por la necesidad de valoración preoperatoria, adaptación de las técnicas a los recursos disponibles y participación simultánea en la formación del personal local. Un día correspondió al descanso semanal del personal local, durante el cual se realizaron únicamente visitas a pacientes y atención de posibles urgencias. El último día de la misión no se programó actividad quirúrgica con el objetivo de disponer de un periodo de vigilancia suficiente ante la eventual aparición de complicaciones perioperatorias antes del retorno del equipo desplazado. Los restantes días correspondieron a desplazamientos internacionales y logística de la misión.

La campaña fue organizada por la Asociación Idiwaka, asociación creada en el seno de la Fundación África Directo en 2015 con dedicación específica a campañas sanitarias desarrolladas en Camerún, Uganda y Costa de Marfil.

El Padre Pio Health Center IV es un centro sanitario gestionado por una congregación religiosa situado en Kamwenge, en la región de Tooro: un área predominantemente rural. Los pacientes realizan aportaciones económicas por los procesos asistenciales. El centro dispone de un único quirófano.

Organización de la campaña
El equipo desplazado desde España estuvo compuesto por dos especialistas en Cirugía General y del Aparato Digestivo, dos especialistas en Anestesiología y un especialista en Urología. Paralelamente se desplazó un equipo de Ginecología que desarrolla desde 2022 un proyecto de cribado dirigido a la prevención del cáncer de cuello uterino contando además con actividad quirúrgica. Aunque durante la misión se realizaron procedimientos urológicos y ginecológicos, estos no fueron incluidos en el presente análisis, que se circunscribe exclusivamente a la actividad de Cirugía General.

El equipo quirúrgico internacional trabajó conjuntamente con dos médicos generales, personal de enfermería, un auxiliar sanitario y un técnico de laboratorio. Uno de los médicos generales desarrollaba su actividad de forma continuada en el centro y realizaba habitualmente procedimientos quirúrgicos sencillos y cirugía urgente, incluyendo apendicectomías, cesáreas y hernioplastias. La campaña incluyó un componente explícito de formación práctica dirigido especialmente a este profesional.

Antes de la llegada del equipo internacional, la responsable del centro realizó una primera identificación y citación de los pacientes que habían solicitado valoración quirúrgica y urológica y ginecológica, estableciéndose una previsión de consultas y de posible programación operatoria durante la campaña. Los pacientes acudieron al centro sanitario para atención tras ser anunciada la campaña prevista en la radio local.

Recursos disponibles
El centro contaba con un quirófano equipado con electrocauterio y material quirúrgico limitado. La esterilización del material se realizaba en una sala anexa al quirófano.

El laboratorio permitía realizar determinaciones preoperatorias básicas. Existía un único equipo de ecografía, destinado fundamentalmente a la atención obstétrica y que no se utilizó de manera sistemática para la valoración de los pacientes quirúrgicos.

Desde el punto de vista anestésico era posible realizar raquianestesia y anestesia general, aunque no existía una unidad diferenciada de recuperación postanestésica. Tampoco se disponía de cirugía laparoscópica.

La disponibilidad de antibióticos, analgésicos y fármacos anestésicos era limitada. Parte del material farmacológico utilizado durante la campaña fue aportado por los voluntarios para contribuir al suministro del centro.

Selección y valoración de pacientes
Los pacientes fueron valorados clínicamente por el equipo quirúrgico voluntario en colaboración con los médicos locales. Dadas las limitaciones diagnósticas, la indicación quirúrgica se basó fundamentalmente en la valoración clínica y en los estudios complementarios disponibles.

Los pacientes con patologías cuya resolución no era segura en el contexto de los recursos disponibles no fueron incluidos para tratamiento quirúrgico. Durante la campaña se valoraron asimismo pacientes con patologías avanzadas sin diagnóstico definitivo o que habían sido previamente intervenidos en otros centros sin posibilidad de tratamiento adicional. La imposibilidad de realizar biopsias o estudios complementarios en un plazo compatible con la duración de la campaña limitó las posibilidades terapéuticas en estos casos.

Además, como ejemplo de cooperación entre los especialistas voluntarios, se valoraron pacientes de forma conjunta entre Cirugía General, Ginecología y Urología, tomando decisiones terapéuticas de forma conjunta.

Procedimientos quirúrgicos
En las hernias inguinales de pacientes adultos se realizó hernioplastia anterior tipo Rutkow-Robbins con material protésico. En los pacientes pediátricos se efectuó herniorrafia sin material protésico. En el paciente con hernia inguinal bilateral se realizó reparación bilateral mediante técnica de Lichtenstein.

Los lipomas, quistes sebáceos y fibromas fueron tratados mediante exéresis completa. En los pacientes con fisura anal se realizó esfinterotomía lateral interna. La enfermedad hemorroidal se trató mediante hemorroidectomía abierta tipo Milligan-Morgan. Las hernias umbilical y epigástrica se repararon mediante hernioplastia con colocación de malla intraperitoneal. En el paciente neonatal con frenillo corto se realizó sección del frenillo sin anestesia.

La elección de la técnica se realizó teniendo en cuenta la patología, la edad, el contexto anestésico, el tiempo disponible y la disponibilidad real de material protésico y equipamiento. Se priorizaron procedimientos técnicamente sencillos, reproducibles y de duración limitada.

Organización perioperatoria y formación
Durante los primeros días de la campaña se identificaron dificultades organizativas derivadas de la ausencia de un protocolo previo específico para la actividad quirúrgica. A lo largo de la campaña se estableció progresivamente un circuito de selección, listado y programación de pacientes, preparación preoperatoria, intervención y alta hospitalaria.

El médico local participó de forma activa en la actividad quirúrgica y recibió formación práctica durante los procedimientos realizados conjuntamente con el equipo internacional, con el objetivo de facilitar la continuidad posterior de la actividad quirúrgica.

La comunicación con los pacientes se realizó habitualmente mediante el personal sanitario local, dado que la mayoría se comunicaba en lenguas locales y solo una minoría, principalmente pacientes jóvenes, hablaba inglés.

Variables y análisis
Se registraron el número de pacientes valorados e intervenidos, edad, sexo, indicación quirúrgica, técnica empleada, modalidad anestésica, estancia hospitalaria y complicaciones quirúrgicas inmediatas registradas durante la estancia hospitalaria.

Los registros anestésicos fueron realizados por el equipo de Anestesiología. Sin embargo, dichos registros no estuvieron disponibles para la autora para su inclusión en el presente análisis, por lo que no se analizaron de forma específica los parámetros de monitorización ni las incidencias anestésicas.

Debido al carácter descriptivo de la experiencia y al reducido tamaño muestral, se realizó exclusivamente análisis descriptivo de los datos.

Consideraciones éticas
La actividad asistencial desarrollada durante la misión contó con la autorización del centro sanitario de destino. Todos los pacientes intervenidos otorgaron consentimiento informado por escrito para el procedimiento quirúrgico y, en el caso de los menores, el consentimiento fue proporcionado por sus progenitores o representantes legales. No se obtuvo una aprobación específica de un comité de ética para el análisis retrospectivo y publicación de los datos incluidos en este manuscrito.

RESULTADOS:

Durante la campaña 28 pacientes fueron valorados por Cirugía General, de los cuales 24 fueron intervenidos quirúrgicamente, lo que supone una proporción de intervención del 85,7% (tabla 1).

La edad de los pacientes intervenidos osciló entre 3 días y 75 años. Se intervinieron 16 varones y 8 mujeres. De los 28 pacientes valorados, 8 eran menores de edad. Cuatro pacientes no fueron intervenidos: tres por presentar una edad/peso que no permitía realizar el procedimiento con las opciones anestésicas disponibles y uno por no acudir en la fecha programada.

Tabla 1. Características demográficas y selección de los pacientes valorados durante la campaña de Cirugía General.

La patología más frecuente fue la hernia inguinal, presente en 11 pacientes (45,8%), de los cuales 10 presentaban hernia unilateral y uno hernia bilateral. Se realizaron además tres exéresis de lipoma, dos exéresis de quiste sebáceo, dos exéresis de fibroma, dos esfinterotomías laterales internas por fisura anal, una hemorroidectomía tipo Milligan-Morgan, una hernioplastia umbilical con malla intraperitoneal, una hernioplastia epigástrica con malla intraperitoneal y una sección de frenillo neonatal (tabla 2).

En la cirugía de la hernia inguinal se empleó una técnica abierta anterior en todos los pacientes. En los adultos se utilizó la reparación tipo Rutkow-Robbins en las hernias unilaterales y la técnica de Lichtenstein en el caso bilateral. En los dos pacientes pediátricos intervenidos por hernia inguinal se realizó herniorrafia sin material protésico.

Los procedimientos superficiales de exéresis fueron realizados mediante anestesia local cuando las características de la lesión y del paciente lo permitieron. Los procedimientos que requirieron anestesia regional o general fueron realizados con los recursos anestésicos disponibles en el centro.

No se registraron complicaciones quirúrgicas inmediatas durante el periodo de hospitalización.

Los pacientes sometidos a procedimientos bajo anestesia local no precisaron ingreso hospitalario. En el resto, la estancia habitual fue de una noche, con alta a la mañana siguiente. Una paciente intervenida de fisura anal permaneció ingresada durante 48 horas para control del dolor postoperatorio.

Tabla 2. Procedimientos quirúrgicos realizados durante la campaña, técnica empleada, modalidad anestésica y estancia hospitalaria.

No se realizó seguimiento postoperatorio protocolizado. Tras el alta, los pacientes podían regresar al centro en caso de presentar algún problema, por lo que no se dispuso de información sistemática sobre complicaciones tardías, reingresos, recurrencia ni resultados a medio o largo plazo.

Otros pacientes no incluidos fueron valorados de forma conjunta por varios especialistas, ejemplo de ello son 3 pacientes por Ginecología y Cirugía General, como ejemplo de colaboración en el proceso asistencial. La primera paciente había sido derivada desde otro hospital de la región, situado a más de ocho horas de distancia, por una masa abdominal compleja con sospecha de origen ginecológico. Tras la valoración conjunta, se consideró que el riesgo quirúrgico era elevado debido a la complejidad clínica de la paciente y a las características de la masa, de localización retroperitoneal, por lo que no se indicó tratamiento quirúrgico. Asimismo, se evaluaron conjuntamente dos pacientes con desgarros obstétricos crónicos de III y IV grado, no considerándose indicada la reparación quirúrgica.

Desde el punto de vista organizativo, durante la campaña se implantó un sistema de listado y programación de pacientes quirúrgicos y un circuito dirigido a facilitar el alta al día siguiente. Su funcionamiento mejoró progresivamente durante los últimos días de la campaña.

Figura 1. Circuito asistencial establecido durante la campaña de Cirugía General

El componente docente se desarrolló mediante participación conjunta del médico local en los procedimientos quirúrgicos. Se realizaron diferentes técnicas quirúrgicas para la reparación de la hernia inguinal con fines docentes. Asimismo, al finalizar la campaña se dejó en el centro material quirúrgico y consumibles, incluyendo suturas, material protésico para hernioplastias, gasas y compresas, con el objetivo de favorecer la continuidad de la actividad.

DISCUSIÓN:

La experiencia descrita muestra que una campaña quirúrgica de corta duración puede permitir realizar cirugía esencial en un entorno rural con importantes limitaciones de infraestructura, equipamiento y acceso a medios diagnósticos. La cirugía y la anestesia constituyen componentes esenciales de los sistemas sanitarios, pero su disponibilidad continúa siendo desigual, especialmente en determinados contextos rurales y de bajos recursos (1,2).

El perfil de patología observado estuvo dominado por procedimientos de baja complejidad técnica, con una marcada presencia de hernias de la pared abdominal. Once de los 24 pacientes intervenidos presentaban hernia inguinal, incluyendo un caso bilateral. Este predominio es coherente con el tipo de cirugía que puede abordarse de forma segura en un centro sin laparoscopia y con capacidad diagnóstica limitada. La utilización de técnicas abiertas permitió adaptar el tratamiento a la realidad del centro y reducir la dependencia de equipamiento no disponible.

Uno de los principales aprendizajes de la campaña fue la necesidad de adaptar la estrategia quirúrgica no solo a la patología, sino también a los recursos disponibles. En un entorno en el que no existían medios de laparoscopia, una disponibilidad limitada de material y recursos anestésicos reducidos, la selección de procedimientos y la duración de la anestesia adquirieron una importancia mayor que en el entorno hospitalario habitual de los autores. El objetivo no fue reproducir de manera estricta el modelo quirúrgico utilizado en un centro de alta complejidad, sino emplear técnicas abiertas reproducibles y seguras dentro de las posibilidades reales del entorno.

Esta adaptación debe interpretarse dentro de la necesidad de mantener unos estándares básicos de seguridad. La OMS ha señalado la importancia de la seguridad anestésica, la adecuada preparación de los equipos, el uso de listas de comprobación y la disponibilidad de monitorización esencial en cualquier entorno quirúrgico (5,6). La campaña descrita se desarrolló en un contexto en el que algunas de estas capacidades eran limitadas, lo que obligó a realizar una selección estricta de pacientes y a evitar procedimientos cuya seguridad no pudiera garantizarse con los recursos disponibles. Este aspecto se puso especialmente de manifiesto en los pacientes pediátricos no intervenidos por limitaciones anestésicas.

Otro aspecto relevante fue la dificultad diagnóstica. La disponibilidad limitada de pruebas de imagen y la ausencia de una vía rápida para la realización de biopsias impidieron proporcionar una solución quirúrgica a determinados pacientes con enfermedad avanzada. En algunos casos se trataba de pacientes que ya habían sido atendidos en otros centros y acudían para una segunda valoración. Estos casos ilustran que incrementar la actividad quirúrgica no puede desligarse del desarrollo de capacidades diagnósticas y de derivación, especialmente en patologías complejas.

Las barreras de acceso observadas fueron tanto económicas como geográficas. Los pacientes debían asumir un coste asociado a la atención y muchos procedían de zonas alejadas con dificultades de transporte. Durante la campaña se observó incluso una disminución de la llegada de pacientes en días de lluvia, reflejando de forma práctica la influencia que las condiciones de transporte pueden ejercer sobre el acceso a la asistencia. Las desigualdades de acceso a la cirugía no dependen únicamente de la existencia física de un quirófano, sino de toda la cadena de acceso al diagnóstico, transporte, financiación, intervención y seguimiento (1,2).

Desde el punto de vista de la cooperación quirúrgica, consideramos especialmente relevante que la campaña tuviera un componente formativo desde su concepción. Por este motivo, el objetivo fundamental de la Asociación Idiwaka es basar los proyectos en formación del personal local. El médico local ya realizaba cirugía básica, por lo que el objetivo no era sustituir su actividad, sino trabajar de forma conjunta y reforzar sus capacidades. Las recomendaciones contemporáneas sobre cirugía global destacan que las asociaciones sostenibles deberían incorporar participación local, colaboración multidisciplinar, educación contextualizada, evaluación de resultados y transferencia bidireccional de conocimiento (3,4). En este sentido, la experiencia permitió combinar asistencia directa y formación práctica.

La participación del médico local permitió además un aprendizaje bidireccional. Desde la perspectiva de los profesionales desplazados, uno de los aprendizajes más relevantes fue la capacidad del personal local para resolver problemas cotidianos mediante adaptación de recursos y priorización, manteniendo una actitud práctica ante situaciones que en un contexto de mayor disponibilidad tecnológica se resolverían mediante otros medios.

La organización de la actividad constituyó, sin embargo, una de las principales limitaciones de la experiencia. Al tratarse de la primera campaña quirúrgica realizada en el centro con la asociación, no existía previamente un circuito específico para selección, citación, preparación y programación de pacientes quirúrgicos. Las dificultades fueron especialmente importantes durante los primeros días y mejoraron progresivamente tras establecer un sistema estructurado de programación y alta. Esta experiencia sugiere que futuras campañas deberían contar con un protocolo organizativo diseñado conjuntamente con el equipo local antes del inicio de la actividad.

Otra limitación fue la disponibilidad de los registros anestésicos. Aunque el equipo de Anestesiología realizó el registro correspondiente durante la actividad quirúrgica, estos datos no estuvieron disponibles para la autora para su incorporación al presente análisis. Por tanto, no fue posible evaluar de forma específica los parámetros de monitorización intraoperatoria, las incidencias anestésicas ni las complicaciones relacionadas con la anestesia. En consecuencia, los resultados de seguridad presentados deben interpretarse exclusivamente en relación con las complicaciones quirúrgicas inmediatas registradas durante la estancia hospitalaria.

Un aspecto organizativo considerado relevante fue la planificación de un periodo sin actividad quirúrgica al final de la misión. Esta decisión permitió mantener la presencia del equipo desplazado durante un intervalo suficiente tras la última jornada quirúrgica para detectar y resolver posibles complicaciones perioperatorias inmediatas antes del retorno. Asimismo, se respetó el día de descanso semanal del personal local, manteniéndose durante dicha jornada únicamente la atención de urgencias y las visitas a pacientes. Estas medidas reflejan la necesidad de adaptar la organización de las campañas no solo a la disponibilidad de recursos, sino también a criterios de seguridad y sostenibilidad del personal local.

El seguimiento postoperatorio constituye otra limitación importante. Aunque no se registraron complicaciones inmediatas durante el periodo de hospitalización, no existió un seguimiento protocolizado tras el alta. Por tanto, no es posible afirmar que no se produjeran complicaciones posteriores, recurrencias o reingresos. En una experiencia futura, la incorporación de mecanismos sencillos de seguimiento, como una consulta programada, contacto telefónico o revisión por el personal local en un periodo predefinido, permitiría mejorar notablemente la calidad de la evaluación.

Asimismo, el tamaño muestral fue reducido y corresponde exclusivamente a una campaña de corta duración en un único centro. Los resultados, por tanto, no pueden generalizarse a todo el sistema sanitario ugandés ni a otros centros rurales. La selección previa de pacientes también introduce un sesgo inherente al diseño de este tipo de campañas, ya que las patologías complejas o que requerían medios diagnósticos no disponibles fueron excluidas del tratamiento.

Una limitación adicional fue la barrera lingüística. La comunicación habitual con los pacientes se realizaba mediante el personal sanitario local, dado que los pacientes se comunicaban principalmente en su lengua local y solo una minoría, fundamentalmente pacientes jóvenes, hablaba inglés y podía establecer comunicación directa con el equipo internacional. Esta circunstancia podía dificultar la anamnesis directa, la explicación pormenorizada de los procedimientos y la valoración subjetiva de síntomas, por lo que la participación del personal local como mediador lingüístico fue esencial.

A pesar de estas limitaciones, la campaña permitió realizar 24 procedimientos quirúrgicos y, simultáneamente, iniciar un modelo de actividad en el que el personal local participó activamente en la asistencia y en la organización. Además, se ejemplificó la necesidad de colaboración entre diferentes especialistas a la hora de valorar pacientes concretos. La experiencia ilustra la posibilidad de combinar prestación asistencial y formación práctica en este tipo de campañas.

En este modelo de cooperación, la participación de los profesionales desplazados se realizó durante sus periodos vacacionales y sin liberación de la actividad laboral habitual. Asimismo, los costes personales derivados del desplazamiento y estancia fueron asumidos por los propios participantes. Aunque estas circunstancias reflejan el carácter voluntario de la iniciativa, pueden constituir una limitación para la continuidad y escalabilidad de campañas de estas características.

CONCLUSIONES:

Una misión quirúrgica desarrollada durante 8 jornadas efectivas permitió valorar a 28 pacientes y realizar 24 procedimientos de Cirugía General en un centro rural de Uganda, fundamentalmente mediante técnicas abiertas adaptadas a los recursos disponibles.

La colaboración entre el equipo quirúrgico internacional y el personal sanitario local permitió desarrollar actividad asistencial y formación práctica de forma simultánea, así como establecer un circuito básico de selección y programación quirúrgica.

La experiencia pone de manifiesto la necesidad de adaptar la selección de pacientes, las técnicas quirúrgicas y la organización asistencial a las capacidades reales del centro.

La ausencia de seguimiento postoperatorio protocolizado y de registros anestésicos sistemáticos limita la valoración de los resultados de seguridad a medio y largo plazo y constituye un área prioritaria de mejora para futuras campañas.

El desplazamiento de un equipo multidisciplinar compuesto por especialistas en Cirugía General, Urología, Anestesiología y Ginecología facilitó la coordinación asistencial y permitió la valoración integral de pacientes con cuadros clínicos complejos.

DECLARACIÓN DE ÉTICA Y CONSENTIMIENTO
Todos los pacientes intervenidos firmaron un consentimiento informado específico para el procedimiento quirúrgico antes de la intervención. En los pacientes menores de edad, el consentimiento fue otorgado por sus padres o representantes legales.

La actividad asistencial desarrollada durante la misión contó con la autorización del centro sanitario de destino. No se obtuvo una aprobación específica de un comité de ética para el análisis retrospectivo y publicación de los datos incluidos en este manuscrito.

CONFLICTOS DE INTERÉS
Los autores declaran no presentar conflictos de interés relacionados con este trabajo.

FINANCIACIÓN
No se recibió financiación externa específica para la realización de la misión ni para la elaboración del presente manuscrito. Los gastos correspondientes al desplazamiento, alojamiento y manutención de los profesionales voluntarios fueron asumidos individualmente por los propios participantes.

PRESENTACIÓN PREVIA Y PUBLICACIÓN SIMULTÁNEA
El presente trabajo no ha sido presentado previamente en ninguna reunión o congreso científico ni ha sido enviado para su evaluación a ninguna otra publicación científica. Asimismo, el manuscrito no se encuentra sometido a evaluación simultánea por otra revista.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES
NMP: conceptualización del trabajo, diseño metodológico, adquisición y curación de los datos, análisis e interpretación de los resultados, redacción del manuscrito original, revisión y edición del manuscrito, elaboración de tablas y figuras y aprobación de la versión final.
CGL: conceptualización del trabajo, adquisición y curación de los datos, análisis e interpretación de los resultados, redacción del manuscrito original.
AE: conceptualización del trabajo, adquisición y curación de los datos.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Meara JG, Leather AJM, Hagander L, Alkire BC, Alonso N, Ameh EA, et al. Global Surgery 2030: evidence and solutions for achieving health, welfare, and economic development. Lancet. 2015;386(9993):569-624.
  2. World Health Organization. Surgical and anaesthesia care [Internet]. Geneva: World Health Organization; [citado 26 sep 2026]. Disponible en: https://www.who.int/teams/integrated-health-services/clinical-services-and-systems/surgical-care.
  3. Jedrzejko N, Margolick J, Nguyen JH, Simpson A, Youssef F, Azzam A, et al. A systematic review of global surgery partnerships and a proposed framework for sustainability. Can J Surg. 2021;64(3):E280-E288.
  4. Binda CJ, Adams J, Livergant R, Lam S, Panchendrabose K, Joharifard S, et al. Defining a framework and evaluation metrics for sustainable global surgical partnerships: a modified Delphi study. Ann Surg. 2024;279(3):549-553. doi:10.1097/SLA.0000000000006058.
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